Revista La Corná de Málaga

 

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Logotipo de la revista



Portada y contraportada del Nº 0 de la revista La Corná,
obra de Daniel Muriel. 1978


En la segunda mitad de los 70, un vecino del barrio, Pachi Gutiérrez del Álamo, primo de Capé (amigo de verano durante mi infancia y juventud), no recuerdo cómo ni por qué, me invitó a participar en una revista “de creación gráfica y literaria” que él y unos amigos suyos estaban poniendo en marcha: se llamaba La Corná.



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Números 1 y 2 de la revista La Corná de Málaga


En dicha revista publicaron dos de mis poesías, una -la que figura más abajo- en el primer número, y otra en el segundo; esta última “rodada” en el Ateneo de Prosperidad de Madrid, “La Prospe”, el 16 de diciembre de 1978 (así se titula). Según la fecha de los depósitos legales respectivos, ambas vieron la luz en 1979. Desde entonces no había vuelto a saber nada de la revista y creía que había sido una aventura efímera, como otras muchas, pero, como he sabido más tarde, no fue así, sino que sobrevivió durante bastantes años, unas veces de una forma más o menos regular, y otras, a salto de mata.




Poesía de un servidor publicada en el Nº 1 de la revista La Corná (1979)


El pasaso año (2011), cuando estaba enfrascado en desarrollar esta reseña, buscando información sobre mi barrio, Pedregalejo, el azar quiso que fuera a parar a un blog donde Pachi había puesto un comentario y en el que, soprendentemente, figuraba su dirección de correo electrónico; así que ni corto ni perezoso me puse en contacto con él, al que no veía desde hacía más de 30 años, y quedamos para hablar de La Corná y ponernos un poco al día de nuestras vidas. El tampoco sabía toda la trayectoria de la revista porque en un momento dado se desvinculó de la misma, pero en uno de los ejemplares que me pasó, el número ocho, figuraba la portada del primero y sobreimpuesto “1978-1986“, de donde se desprendía que al menos había existido hasta 1986, lo que corroboraba otra de las revistas que me regaló, de diciembre de ese mismo año y que por lo visto se vendía a 200 pesetas. También pude apreciar que había tenido distintos formatos y diseños.


Precioso dibujo de Jesús Garrido publicado junto a la anterior poesía
en el Nº 1 de la revista La Corná de Málaga
(1979)


Cuando con motivo de esta web retorné a mi pasado poético y me vino a la cabeza la revista La Corná, me pregunté que habría sido de ella y busqué en Google alguna respuesta, pero lamentablemente no la tuve. Una de las pocas cosas que me salió fue un curriculum de María Jesús Campos "Chu" en el que se hacía referencia a sus colaboraciones en dicha revista. Apenas iniciado este apartado, me dediqué a desarrollar otras secciones de De Vez en Cuento, y fue pasando el tiempo. Entre tanto contacté, por pura chamba, con Pachi, como relato más arriba, y pude saber algo más de la misma. Como prácticamente no había nada en la Red del tema que nos ocupa, este apartado, apenas iniciado, se posicionó rápidamente en los primeros lugares de Google. De pronto, quizás al cabo de un año -casualidades de la vida- se puso en contacto conmigo por correo electrónico la propia María Jesús Campos, interesándose también por los avatares de La Corná. Sin embargo poca información le pude facilitar que no supiera, así que, una vez amigos, le propuse que fuera ella quien escribiera sobre la revista. Y afortunadamente asintió. Éste es su tetimonio:


LA CORNÁ, de lo que os cuento…

por Mª Jesús Campos (Chu)


Le pregunto al Sr. Google sobre La Corná, (revista literaria en papel, nacida en Málaga en 1978), pero mi insistencia es inútil pues sólo me responde con enlaces a páginas taurinas y curiosamente también, como por arte de magia, me sale la dirección de De Vez en Cuento, web de los amigos de un yacimiento paleolítico situado en la provincia de Toledo: Puente Pino, hecho que me sorprende. Descarto las páginas taurinas y decido, superando mi decepción inicial ante la carencia de información sobre esta revista, entrar en la citada web. Desde entonces mantengo con Juan, su autor, un contacto cibernético que se materializa físicamente a principios de esta primavera.

Han pasado más de treinta años desde que Juan y yo publicamos nuestros trabajos en La Corná y no es hasta ahora, que nos conocemos personalmente. No tengo constancia de que algún otro colaborador de la revista haya tenido la inquietud por saber qué fue de ella, si hubo un después o tuvo algún futuro del que no formó parte. Quizás no sea de este modo y haya quien esté mejor informado, o algún curioso le haya preguntado también al Sr. Google por la revista, tropezándose con incontables páginas taurinas y entre medio, quizás, la web cultural de los amigos del yacimiento de Puente Pino, o una Isla muy rara donde de vez en cuento amanece. Pero ya os digo, que no tengo constancia de ello.

Triste fue descubrir, aunque desconozco la causa, que la revista La Corná dejó de publicarse en 1999 habiendo alcanzado los 250 ejemplares por número. No es un gran número pero sí considerable, teniendo en cuenta que editar en papel no es barato pese a ser a una tinta y que no se recibía ningún tipo de subvención. El nacimiento y los veinte años de crianza de esta revista, (todavía no acepto su muerte), eran el fruto del esfuerzo y trabajo desinteresado de un grupo de amigos, que disfrutaban con esta experiencia y la compartían generosamente.

Prueba de este “serio juego literario”, es además del contenido propio de la revista, (dibujos, poemas, cuentos, relatos, ensayos… despliegue temático de ingenio), la misma revista como objeto. No conozco ninguna otra que haya sido vestida de forma tan variada y a la vez conseguido ser tan singular. Así los primeros números se encuadernan en formato cuartilla y la tapa se fabrica en cartulina, hecho que no siempre va a darse así. Por aquellos años, aún no se utilizaba en España el tratamiento de textos y los escritos están fotocopiados, publicados bien a máquina de escribir, (distintas tipografías), bien a mano, cada cual con su mejor letra… Posteriormente sí se utilizaron los nuevos medios y adquirió cierto caché, pero a mi entender perdió en lo entrañable.


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El formato se alternaba con el Din-A3, Din-A4, tamaño folio y tamaño indecible, (a saber qué medían ya que no era una medida estándar). Las tapas cambiaban de color de un número a otro, desde el vainilla clarito hasta el verde, pasando por rojos, morados, y diversidad de amarillos. Mención aparte merecen los libros de La Corná, de los que hablaré más adelante, así como el cartel de celebración del primer aniversario de la revista, en formato Din-A3.

En cualquier caso el anagrama de cabeza de toro, (original de Agustín Porras y cuyo trazo demuestra una gran maestría en el dibujo), está presente en cada ejemplar e incluso en innumerables ocasiones este torito se convierte en personaje mismo, adoptando el papel que como principal le corresponde en múltiples escenarios.

Hurgando en el pasado de lo que fue esta revista, he tenido que recurrir a los escasos ejemplares de los que de ella dispongo para escribir este artículo y no con cierta morriña, distraer mi atención sobre ellos.

Pocas son las firmas a las que les puedo poner la imagen de sus rostros y menos aún el contacto mantenido con sus colaboradores, pero me consta que hoy día muchos de ellos gozan de cierto reconocimiento como poetas o artistas, en Málaga y fuera de la provincia.

A las reuniones de La Corná a las que asistí y que se celebraban de forma periódica en los llamados “aquelarres poéticos”, sólo alcancé a conocer personalmente a algunos miembros, perdiendo con los años este contacto. Eran tertulias que nos agrupaban en La Paloma o en Safir, ambos, bares de Pedregalejo, y donde se podían escuchar de la misma voz de sus autores, la poesía que por aquel entonces se estaba escribiendo en la ciudad de Málaga.


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Interior del bar-restaurante La Paloma y detalle de la fachada del café-bar Safir,
del barrio de Pedregalejo, a los que se hace mención en el texto
y que milagrosamente siguen en pie, el primero activo.
(Fotos: JRT, 2012)


Volviendo a la construcción de La Corná, mencionar sus libros ilustrados, apéndices monográficos de la revista, que siguiendo su singular tradición, no se adaptaban a forma alguna ni color concreto y si son los dos primeros poemarios dedicados a Agustín Porras y a Diego Medina, ejemplares de mínimo formato, (cabrían en un bolsillo), van creciendo y el número tres es un precioso y cuidado ejemplar homenaje a Federico García Lorca, que les dobla en tamaño, (en esta ocasión son varios los autores). En la edición de su número cuatro, llega a alcanzar la forma cuadrada. Se trata de un disco de cartón, con funda ilustrada por Agustín Porras, en el que sus caras A y B contienen escritos a máquina los poemas/canciones de los Trepinema palidum, una divertida creación de Diego Medina. Finalizan estas ediciones con el número cinco, (si mis datos son correctos), que alargado como un ciprés rojo, recoge parte de la poética de Francisco del Pino. El número seis quedó frustrado, y con él la publicación que bajo el título de “La cornailla”, recogía una serie de poemas infantiles de mi invención, a los que también había ilustrado.



El último ejemplar de La Corná de que dispongo corresponde al número 23 de la revista y data de 1999. Creo que fue en este mismo año cuando quedó paralizada su publicación.

Me ha alegrado enormemente conocer a Juan y agradezco el que me haya dado la oportunidad de escribir sobre La Corná, en el interés por rescatarla de la memoria y dejándole un hueco dentro de los cajones de su web. Ojalá llegue a muchos lectores.

 

Portada del número 7 de La Corná

 

A modo de indicio

Nosotros, gente inquieta y medianamente sanota que estamos en La Corná, tenemos por supuesto nuestros propios, personales e intransferibles proyectos sobre lo que puediera ser, como no, la nueva y definitiva creación del mundo, y también por añadidura ideas concretas y sumamente vagas sobre lo que pudiera aportar de definitorio en el carácter de una persona el tener la oportunidad de comer de vez en cuando pescaito frito y buen vino blanco a la orilla del mar en un mediodia espléndido.

Vale.

Es por eso que nuestro propósito poético de La Corná se ampara básicamente en los siguientes puntos:

a) No existe desde la Guerra de Papá en Málaga, si no nos equivocamos, ninguna revista poética a excepción de las periclitadas Caracola y Litoral.

b) La creación artística es ajena a ideologías o intereses de clase.

c) Lo que importa en este caso no es divinizar a consagrados, sino canalizar las aspiraciones de la gente que empieza.

d) El equipo de redacción de La Corná se lava las manos en cuanto a la calidad intrísica de las colaboraciones, en cuanto no se compromete a nada que no sea catalizar la vena literaria de los que quieran apuntarse a la cita y procurar que lo de estacional en lo que se refiere a periocidad, se cumpla.

e) La Corná propcurará que cada nuevo número que aparezca sea fruto de un trabajo colectivo entre los propios colaboradores.

Y nada más, que como dice el refrán (y si no, nosotros lo decimos), que toda vida auténticamente asumida implica una lucha constante contral las mil muertes de lo cotidiano, así que toda la suerte del mundo.

Colorín colorado.

LA CORNÁ

Editorial del primer número de la revista La Corná de Málaga. Invierno 1978-1979
El equipo redactor lo constituían Luis Terriente, Patricio Gutiérrez del Álamo y Agustín Porras.
La portada era obra de Agustín Porras y Paco del Pino.
La redacción corrió a cargo de Librería Terri,
y se imprimió en Siglo XX (Málaga)

 

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Ilustraciones publicadas en el Nº 1 de la revista La Coná (1979).
La de la izquierda está firmada por Hermipio Hernández
y la de la derecha es de Jesús Garrido

 

¿Seguro que Afrodita
ejerció por aquí ?. Estas mujeres
que apiadan al turismo en las esquinas del Pireo
¿son su herencia, su encargo?

¿Dónde fue la soberbia de los torsos
únicos, los jadeantes
gemidos junto al ara,
la doncella sin rostro reservada a los héroes,
el enrojecimiento bello y brusco del lino?

Pero de pronto cruza
la noche,
distraída entre sus vestales
decadentes,
alta y de negro, con palomas
en los ojos y halcones en el busto,
Afrodita en persona.
...............A tres mil dracmas.

"Puerto de Atenas". Fernando Quiñones
La Corná Nº 3, p.17

 


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Ilustraciones publicadas en el Nº 3 de la revista La Coná (1979), firmadas
por Agustín Porras (izda.) y María Jesús Campos "Chu" (dcha.)



Dibujo de Agustín Porras, publicado en las páginas centrales del Nº 3 de La Corná (1979),
en el que representa a los miembros del equipo de redacción "y demás morralla" celebrando
la aparición de uno de los ejemplares de la revista.

Dicho equipo lo intengraban Patricio Gutiérrez del Álamo, Agustín Porras, Diego Medina y Paco del Pino;
mientras que en el anterior número, el segundo de la revista, figuraban como equipo redactor
Luis Terriente, Patricio Gutiérrez del Álamo, Agustín Porras y Diego Medina

 


Fernando, cariño mío,
¿no ves como brilla er só?
Si parece un luná ensendío
al que le sobrara coló...
Arrimaito a la barbilla
mu serquita de los labios
y en una carita fina.
---Como descosío del aire
y luego colocáo ensima.

Qué cosas tienes, muhé,
¡como si er só pudiera sé un luná!
con esos rayos amarillos
que atravesando losielos
parecen cintas de terciopelo.
---Tegiéndose entre las nubes
y amarraitas por los extremos.

¿Me vas a decí que'un luná?
¡Eso é fuego!
La llamita de tusosojos
que se escapó del infierno
y que fuerte lan sujetao
pa que no salga corriendo
y nos deje achicharráos
como el porvillo de un sueño
antes de haber despertáo.

Qué cosas dices, Fernando.

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"Er só", poema y y dibujo de Chu (María Jesús Campos)
publicado en la p.15 del Nº 8 de la revista La Co
rná



Portada del Nº 8 de La Coná------realizada por Agustín Porras-

Este número iba "encuadernado" simplemente con una única grapa
en su vértice superior izquierdo

 


La sombra del ahorcado es parte del reló de sol.
Mejor ser un buen inválido que un mal deportista.
La mesa redonda es el preludio,
la cama redonda el medio
y la ruleta rusa el final.
Espera el antropófago a las puertas del quirófano.
La forma más sofisticada de lesbianismo
es el amor entre dos travestidos.
La luna está hecha a imagen y semejanza del ombligo.
La grúa es la envidia del pene.
El sudor de la víctima es la salsa del canibal.
La caida de la piel del leproso es una idea afín al otoño.
Quien acepta la pena de muerte acepta el infierno.
Nunca le digas al oculista que tienes una fe ciega en él.


"Aforismos perversos". Rafael Pérez Estrada
La Coná, Nº 9, p. 23



No doy crédito,
no te entiendo,
reína mía:
tan espitosa de culo y pluma,
tan marchosa en tu ratería,
cuando ayer,
ebúrneo arcángel todo el día

(y en el fondo,
no me va tu marcha,
rata mía)

Hogerilla de espetos
de nuestro paseo marítimo
La barrera del espigón
Las farolas como lunas
Málaga abrazando el mar
Las luces de la ciudad
Las de las barcas
Los montes que nos circundan
Las infinitas soledades
y en el misterio el mundo


De izquierda a derecha, "Date un cuartelillo para mi estrategía", poesía de Gregorio publicada en el Nº 1;
portada del Nº 9, obra de Ángel Luis Capa; y "Pedregalejo", poesía de Agustín Porras, publicada
en dicho número, al igual que el grabado de Daniel Muriel que figura bajo estas líneas


 


 

 

 


d e v e z e n c u e n t o . w e b s . c o m

De Vez en Cuento