Tragan

Tragan. Siempre tragan.
Tragan lo que haya que tragar.
Hasta lo más insospechado.
Lo indecible, lo impensable.
Todo para adentro.
De todos los colores y formas,
de cualquier manera.
Y venga a tragar que tragar,
sin rechistar.

Nacen a la vida y tragan,
engullen todo a pesar
de lo indigesto;
y a pesar de los pesares
-siempre formales-
van creciendo,
tragando en silencio.

Y un día van,
se ponen una chaqueta
o una prenda de vestir
con lentejuelas,
se agarran y escudan
tras un título,
un buen trabajo remunerado
o una cuenta corriente desahogada,
y ahítos de impotencia,
rebosantes de insatisfacción,
reprimen sin contemplación
a sus atolondrados retoños,
que no quieren ni en pintura
un mundo absurdo e injusto
que terminarán tragando.
Seguro.

("La noria de los sucesos".
Juan Rguez. de Tembleque)


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