Camino

Pasé el tiempo contento
entretenido con los tiros
que daba al viento, primero,
y haciendo números
y más números, luego.
Después vino ese amor
de “hola y adiós”
que me puso a parir
un sinfín de versos
para suplir, claro que sí,
la ausencia de besos.
Más tarde me dio por pensar,
seguidamente por soñar,
y a continuación o a la par
-ya no lo recuerdo,
la verdad- por volar…
Pero como los pies
se me iban
de un lugar a otro,
y descubrí que volar
me daba vértigo,
me hice amigo
del camino.
Y ahí sigo,
dando tumbos
por esos mundos,
creyendo
que en cada encrucijada
escojo la senda
que me marca
el destino.

("Solitarios".
Juan Rguez. de Tembleque)


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