Boceto con miga

Hay un bar,
y un rincón de bar,
y gente dispersa
jugando a merodear.
Humo. Cortinas de humo
en cantidad.
Soledad tras soledad.

Luis a través del cristal,
de la risa al llanto, pirueteando.
Ana sigue sin saber mirar
cara a cara.
Esther no está definida
porque le falta contorno,
pero charla con su espalda.
Y cada cual, disimulando,
hace solitarios de sueños
con sólo dos o tres cartas.

A veces salgo del margen,
cambio de imagen
y me asomo buscando
concordancias en los rostros.
Asienten con la expresión
"noes" interiores,
hablan diferentes lenguajes,
miran con dulzuras
contradictorias
que tienen como respuestas
miradas esquivas;
hasta que, al fin, el tiempo
-estropajo de lata-
da la hora de irse
a la cama sin nada.

("Malva".
Juan Rguez. de Tembleque)


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