Arquitecto de sueños

Yo fui arquitecto de sueños,
y ese fue mi consuelo.

Fui levantando castillos
en el aire marino
y poco a poco -adiós-
levitando me fui pa`l cielo.

Levita que levita -tic, tac-
se me iba pasando el tiempo.

Soñando desde lo alto
-¡tatatachán, tatatachín!-
descubrí que abajo
estaba lo soñado.

Y una vez en el suelo
-cabeza y pies de acuerdo-
ya no fue mi consuelo
ser arquitecto de sueños

("...aunque la luna".
Juan Rguez. de Tembleque)


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