Acomodado a tu cuerpo

¡Qué bien, yo,
acomodado a tu cuerpo,
alpinista de senos,
corredor de fondos!

¡Qué a gusto en ti,
ya dentro, en la abundancia!

¡Y qué ir y venir armonioso
hasta perder contorno!

("Malva".
Juan Rguez. de Tembleque)


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